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martes, 5 de febrero de 2013

Given To Fly


Años 90, explosión del grunge, Seattle, Nirvana, la peli Singles (película por cierto bastante mala, cuyo mayor mérito fue su banda sonora y ser el origen de la idea de la serie Friends ¿qué habríamos hecho sin esta serie?)... El grunge cogía elementos del rock y del punk, distorsionaba las guitarras y añadía unas letras bastante pesimistas...el resultado era perfecto si tenías entre 15 y 25 años y sufrías existencialmente. Yo tenía temas del álbum Ten de Pearl Jam grabados por todas mis cintas, junto a Soundgarden, Stone Temple Pilots, The Smashing Pumpkins... Pero el sonido de Pearl Jam tenía muchas veces un punto...no se explicarlo ¿demasiado americano? que me echaba un poco para atrás y me cansaba. Así que les escuché con altibajos, y más tarde, después de Vitalogy, dejé de prestarles atención. Ellos mismos se empeñaron mucho en eso, en destruir su propia fama y que los que no fueran fans incondicionales no les escucharan: en cuanto les llegó el éxito se volvieron rebeldes con los medios (por ejemplo no grababan videos musicales). Pero es indiscutible que son de las bandas más importantes de los 90s. Ultimamente he vuelto a rescatarles, escuchando la banda sonora del documental sobre su 20 aniversario (Twenty), y curiosamente me gustan ahora bastante más que entonces. 

Como todo el mundo, tendrían sus influencias, y una muy clara está en el tema Given to Fly (Yield, 1998), uno de mis favoritos. No es una versión, pero digan lo que digan los fans de unos y otros, está claramente inspirada en Going to California, de los británicos Led Zeppelin. Banda influyente, sin duda, aunque también a su vez acusada muchas veces de plagio.  



Parecido razonable. Given To Fly, Pearl Jam (1998) 



Original. Going To California, Led Zeppelin (1971)


sábado, 8 de septiembre de 2012

Sea of Love

My Blueberry Nights es una peli del hongkonés Wong Kar-Wai, su primera película con reparto occidental (y de lujo, por cierto). Es una peli que o te hipnotiza y se queda contigo mucho tiempo, o te aburre hasta el infinito (en mi caso pasó lo primero). Es cierto que no ocurre gran cosa durante las dos horas, pero no es necesario: esta peli es simplemente -y no es poco- una mirada a los sentimientos y a las desilusiones acumuladas, una mirada a través de una ventana con luces de neón. Visualmente, mirándola como fotógrafa, es impresionante; enmarcaría muchas de sus escenas, los colores saturados, los cristales, los neones, esos encuadres tan especiales...(vale, también enmarcaría a Jude Law... o a Rachel Weisz, aquí secundaria espectacular que se come a todos lo demás en cuanto aparece). Y en la banda sonora (y aquí es adonde voy, porque éste todavía no es un blog de cine): jazz, soul y Cat Power. Dos temas suyos contribuyen a crear la atmósfera de la película: The Greatest y Living Proof. 

Cat Power es una cantautora de Atlanta, rara, indie, alternativa. Cuesta escuchar un disco entero suyo sin dormirse o tirarse por la ventana de la depresión, pero en pequeñas dosis es una maravilla. Mira por donde tiene un álbum de versiones, llamado The Covers Record (con versiones de Dylan, de la Velvet, ...), y en ese álbum una versión de Sea of Love, un clásico de los 50s, único éxito de Phill Phillips. Hay muchas versiones de este tema, las más conocidas las de The Honey Drippers (Rober Plant) en 1985 y la de Tom Waits, en plan oscuro, en Orphans: Brawlers, Bawlers and Bastards, pero a mí me encanta la de Cat Power, y creo que es la primera que realmente le da una vuelta de tuerca a la original, dándole una intensidad especial.    

Volviendo al cine, por aquí me soplan que la versión de Phillips es el tema central de un thriller del mismo título protagonizado por Al Pacino en el 89, donde un asesino en serie acaba con sus víctimas mientras suena esta antigua grabación a 45rpm. 

Versión. Cat Power (2000)



Original. Phil Phillips (1959)