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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Mirrors

He tenido una canción de Justin Timberlake pegada durante un fin de semana entero, quizá batiendo algún record personal de canturreo mental de canciones. Así que buscaré cualquier excusa para escribir sobre él aquí (algún cover habrá hecho digo yo) y ver si así se me termina de despegar :). Las canciones pegadizas no necesariamente son las mejores, a veces al contrario, son las más insufribles, pero ésta creo que sencillamente me gusta. Se trata de Mirrors, de su último trabajo (tercer álbum de estudio The 20/20 Experience).  No lo había escuchado aún, pero leí que se había llevado el premio MTv al mejor vídeo del año (MVA Awards) y lo curioseé en Youtube.  


No hago demasiado caso de los premios MTv, definitivamente yo no soy su público target en cuanto a edad y estilo musical y en general la cadena me da mucha penita, recordando los tiempos en que ¡ponía música!!. Y para qué decir que me dan bastante grima las mileycyrus, justinbiebers, katyperrys y similares. Pero tampoco desprecio el supermainstream (en general ningún estilo musical), y en estos bestsellers también se cuelan cosas con calidad, por ejemplo en la gala de este año, Bruno Mars, y por supuesto Justin Timberlake: es que canta bien, baila bien, tiene clase... se marcó una actuación de 15 minutos como si el escenario fuera su casa...¿se nota que me gusta? sobre todo por su evolución espectacular: de macarrilla de boyband y novio de Britney Spears (:SS), ha  pasado a ser un tío atractivo, con estilo -"president of pop" ya le llaman-, actor (muy bien en La red social, bastante competente en In time, etc)  y empresario emprendedor (myspace, lineas de ropa, decoración, restaurantes, discográfica... ). Vamos, que lo tiene todo (hasta a Jessica Biel, esto por los lectores masculinos). 



Volviendo a Mirrors, el vídeo sí merece premios. A modo de homenaje a sus abuelos, muestra a dos ancianos y su larga vida en común a través de flashbacks a tres periodos distintos de su relación, jugando en todo momento con los espejos, físicos y metafóricos "cause it´s like your my mirror, my mirror staring back at me", rozando la sensiblería pero sin caer del todo. Timberlake ni siquiera aparece hasta pasado el minuto 5, cuando la canción da un giro y le pasa a él el relevo de la historia por medio de un anillo "you are you are the love of my life". Y su aparición es, por decirlo en una palabra, elegante. 






JT se suele esforzar con los vídeos, ya lo hizo muy bien en LoveStoned/I Think She Knows, también en dos partes (me encanta la transición de una a otra, minuto 3:30). 

Pero este es un blog de versiones así que necesito mi excusa. El caso es que no conozco versiones publicadas por JT. Samples supongo que tiene bastantes, pero no controlo tanto su música. Por ejemplo samplea a los Jackson Five (Can You Feel It) al final de What Goes Around.../Comes Around (otro buen vídeo, con Scarlett Johannson). Colaboraciones, bastantes, las más conocidas con Madonna (4 min) y Timbaland, productor ubicuo. El tema que voy a elegir es Ayo Technology, donde JT sólo colabora porque quien firma es el rapero 50 cent, y la sorprendente (y más popular) versión de Millow en acústico, que lo hace parece un tema romanticón y melancólico cuando la letra es bastante perversa y explícita, por decir algo. 

Versión. Ayo Technology, Millow (2008) 



Original. Ayo Technology, 50 cent feat. Timbaland & Justin TImberlake (2007) 





sábado, 5 de enero de 2013

The Man Who Sold The World

Es posible que el álbum que más veces he escuchado entero de inicio a fin sea el famoso  Unplugged in NY de Nirvana. Y es un álbum que daría para estar escribiendo durante varias semanas en este blog (aunque yo voy a ser breve), porque la mitad del concierto son versiones de otros artistas, generalmente versiones definitivas que casi han aniquilado (o encumbrado, si tenemos en cuenta que varios de los artistas eran cuasi desconocidos) a los originales. Y la otra mitad del concierto son versiones de Nirvana hechas por Nirvana, escapando del sonido grunge hacia uno acústico que permite atender a otros matices que el ruido quizá oculta.

Mi favorita del disco sin duda es The Man Who Sold The World, tema de David Bowie de 1970. Lo único que puedo decir es que Bowie es muy grande y la versión también.   

Versión. Nirvana (1994) 


Original. David Bowie (1970)

 
Where Did You Sleep Last Night cerraba la actuación, produciendo escalofríos, un poco a modo de epitafio, como se interpretó más tarde tras el suicidio de Cobain. Escuchándosela a Nirvana parece difícil creer que sea una canción tradicional estadounidense de allá por el siglo XIX. La popularizó en los años 40 un músico de folk llamado Leadbelly, con el título Black Girl y fue versionada también posteriormente por otros artistas como por ejemplo Bob Dylan. 

Versión. Nirvana (1994) 


Original. Leadbelly (1940s) 


Jesus Don´t Want Me For A Sunbeam es una versión del grupo indie The Vaselines.

Versión. Nirvana (1994)

 
Original. The Vaselines (1988)



 
Además 
Nirvana invitó al grupo Meat Puppets a la grabación del unplugged. Meat Puppets es una banda de rock/folk alternativo, a quien escuchaba Kurt Cobain y que por tanto influyó mucho en el grunge de los 90s. Versionaron tres temas de ellos: Lake Of Fire, Oh Me y Plateau.  Lo que llama la atención es que sigan siendo unos desconocidos, aunque curiosamente tocaron en España este mes de diciembre.

Así que, haciendo un símil con la fotografía, Kurt Cobain se me asemeja a un curator, un comisario que selecciona y pone juntas un montón de obras con un algo en común, un hilo conductor que hace que el conjunto tenga entidad propia.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Creep


Hay canciones que son tan especiales y tienen tanto significado o traen tantos recuerdos que intentas escucharlas poco para no quemarlas. A veces no puedes evitar que las queme la radio por tí y te molesta cuando las pinchan. Creep es una de ellas. Y es que hay canciones que no deberían sonar, o mejor dicho, sólo deberían sonar cuando estas preparado para escucharlas. 

Es curioso porque en la radio británica pensaron algo parecido cuando se lanzó la canción en el 92 como single de Pablo Honey: la retiraron por demasiado depresiva. Así que pasó desapercibida, y no volvió a sonar allí hasta un año después cuando se relanzó movida por el éxito que había tenido primero en Israel y luego en otros países (España entre ellos) antes incluso que en EEUU . 

Los mismos Radiohead se rebelaron contra ella al inicio (esos estallidos de guitarra que suenan antes del estribillo fueron un intento de sabotaje del guitarrista por lo lenta que era) y más tarde también, dejando de tocarla en sus conciertos, no sólo por la chamusquina del éxito sino también porque evolucionaron a otro estilo más experimental y menos grunge donde Creep ya no encajaba muy bien. A mí también me cuesta escucharla  tras cualquiera de OK Computer o Kid A: no pega.

Yo nunca había reparado en el parecido con la canción The Air That I Breathe, de The Hollies, pero es tan obvio que Tom Yorke lo admitió e incluyó a sus compositores (Albert Hammond uno de ellos) en los créditos. En cualquier caso, para mí esto no es más que una anécdota y no baja a Creep del pedestal en el que está. 

Parecido razonable. Creep, Radiohead (1992)


Original. The Air That I Breathe, The Hollies (1974)


De Creep hay una buena versión acústica del irlandés Damien Rice, aunque no aporta demasiado, de no ser porque la suele unir a su fantástica The Blower´s Daughter en los directos, con un resultado muy chulo. En este video la imagen está fatal, pero el audio se salva (Creep en el minuto 4 aprox): 


sábado, 8 de septiembre de 2012

Sea of Love

My Blueberry Nights es una peli del hongkonés Wong Kar-Wai, su primera película con reparto occidental (y de lujo, por cierto). Es una peli que o te hipnotiza y se queda contigo mucho tiempo, o te aburre hasta el infinito (en mi caso pasó lo primero). Es cierto que no ocurre gran cosa durante las dos horas, pero no es necesario: esta peli es simplemente -y no es poco- una mirada a los sentimientos y a las desilusiones acumuladas, una mirada a través de una ventana con luces de neón. Visualmente, mirándola como fotógrafa, es impresionante; enmarcaría muchas de sus escenas, los colores saturados, los cristales, los neones, esos encuadres tan especiales...(vale, también enmarcaría a Jude Law... o a Rachel Weisz, aquí secundaria espectacular que se come a todos lo demás en cuanto aparece). Y en la banda sonora (y aquí es adonde voy, porque éste todavía no es un blog de cine): jazz, soul y Cat Power. Dos temas suyos contribuyen a crear la atmósfera de la película: The Greatest y Living Proof. 

Cat Power es una cantautora de Atlanta, rara, indie, alternativa. Cuesta escuchar un disco entero suyo sin dormirse o tirarse por la ventana de la depresión, pero en pequeñas dosis es una maravilla. Mira por donde tiene un álbum de versiones, llamado The Covers Record (con versiones de Dylan, de la Velvet, ...), y en ese álbum una versión de Sea of Love, un clásico de los 50s, único éxito de Phill Phillips. Hay muchas versiones de este tema, las más conocidas las de The Honey Drippers (Rober Plant) en 1985 y la de Tom Waits, en plan oscuro, en Orphans: Brawlers, Bawlers and Bastards, pero a mí me encanta la de Cat Power, y creo que es la primera que realmente le da una vuelta de tuerca a la original, dándole una intensidad especial.    

Volviendo al cine, por aquí me soplan que la versión de Phillips es el tema central de un thriller del mismo título protagonizado por Al Pacino en el 89, donde un asesino en serie acaba con sus víctimas mientras suena esta antigua grabación a 45rpm. 

Versión. Cat Power (2000)



Original. Phil Phillips (1959)




sábado, 1 de septiembre de 2012

In My Life

Si por casualidad estás leyendo este blog, te animo a enviarme tu propia crítica o a opinar en cualquiera de las entradas.  Es lo que ha hecho mi amigo Miguel - ¡¡¡primera colaboración!!! -, y me ha enviado un texto sobre una de sus versiones favoritas. Será la primera - y seguro que no última - entrada sobre los Beatles. Yo soy bastante radical en el tema Beatles: son tan grandes que es lógico que sean los más versionados de la historia, pero de ahí a que alguna de las versiones pueda siquiera compararse... ejem, veremos si alguien me convence.  De todas maneras me comprometo a buscar más ejemplos que estén cerca de conseguirlo, tal y como dice Miguel respecto al que nos comenta: 

In My Life

De todos los artistas que interpretan versiones de esta canción, ma parece que Judy Collins es la que mejor se ajusta a sí misma (condición fundamental para un artista) al versionar In My Life. Aún siendo cierto que la canción es una versión y no ha brotado íntegramente de su imaginación, sigue siendo arte propio de Judy: ha interpretado muy bien un espíritu de fondo encerrado en la canción original (por cierto, es más fácil de captar este espíritu cuando la canción está tan inspirada; no en vano está considerada una de las 100 mejores canciones de todos los tiempos), y, vistiéndola con su propio estilo acústico y con su profunda voz, le ha dado una nota nueva que a veces me sorprende e incluso me espeluzna.

Sobre el resto de versiones que he oído: mientras siento que, unos más, y otros menos, captan la inspiración de la canción original, no puedo evitar de repente, sentir “notas de disonancia”, que por momentos canibalizan, con sus rasgos propios de cada artista, la canción: se la comen literalmente para dejar entrever esos rasgos egoístas. Esto es típico de malos intérpretes de versiones ajenas. Para no adulterar el arte en versiones, creo que, o haces
hiperrealismo, o impresionismo, o algún otro tipo de continente que sirva de vehículo a la idea inspiradora, a lo que en su día entendió y expresó el artista original, o, si no, 

simplemente, mejor lees las partituras y te inventas el performance, como ocurre con los 
artistas que en Operación Triunfo muestran sus dotes para el canto y el baile. Pero si se quiere 
superar a la versión original – y Judy casi lo consigue - nunca se podrá hacer con notas 
particulares de “ego artístico”, si no sirven siempre como vehículo, si no son un continente, 
sino que se convierten en un contenido en forma de diálogo, por cierto, de besugos, sin 
posible entendimiento, entre la idea inspiradora del artista versionado y la del artista versionador. La unidad entre cuerpo y alma es lo que define una obra de arte, es su esencia, y por eso no debe haber "falsos diálogos" por un alma entendida intermitentemente, distraída por su propia necesidad de demostrarse a sí mismo que le cuerpo que da forma a la obra versionada es el suyo propio. Por eso es muy frecuente que, cuanto más se intente superar a la versión original, más se fracase en el intento - si la canción original es de cierta calidad -. La envidia en el arte, como en la vida, es contraproducente. Y sólo la naturalidad, en estos casos, puede coger una gran idea y transformarla en algo nuevo o aún mejor. Sin ningún tipo de complejo de inferioridad; sin destruir el alma de la obra al sujetarla entre las manos para analizar, a toda costa, cómo superarla. 




Me retracto quizás de decir que esta canción sería la segunda de mi repertorio que ha superado a una versión original (junto con With a Little Help from my Friends, de Joe Cocker), pero creo que no me arrepentiría mucho de decirlo, ya que Judy ha estado cerca de conseguirlo.

Miguel P.


Versión. Judy Collins (1966).



Original. The Beatles (1965).


...y en la versión de Aquellos Maravillosos Años:



Y reedito la entrada porque me apuntan que existe una versión "no oficial" de esta canción por una banda americana de los 60s, The Gants, que por cierto no conocía y me encanta!! Gracias Chicho! :)) 

Parecido razonable. I Wonder, The Gants (1967)



martes, 26 de junio de 2012

Heartbeats

¡Por fin! Llevaba mucho tiempo queriendo hacer un blog pero sin saber con qué rellenarlo. Parecería muy obvio hacer algo sobre fotografía, pero la verdad es que estoy tan saturada de imágenes, páginas, revistas y blogs de fotografía que últimamente hasta me siento incapaz de hacer mis propias fotos. Tampoco iba a rellenar un blog contando mi vida, vaya sopor. 

El tema se me ocurrió ayer al darme cuenta (gracias Pipo) de que en facebook me encuentro muchas veces publicando u opinando sobre versiones musicales. ¿Por qué dejar esas publicaciones por ahí perdidas, por qué no recopilarlas para poder volver sobre ellas, aunque solo vuelva yo? 

Recuerdo las cintas TDK que me grababa hace años con versiones, con lo que suponía esperar a que pusieran una y otra en la radio, grabarlas y regrabarlas con la doble pletina. Ahora todo es más fácil (ni me hago a la idea de lo que habría sido tener Spotify a los 15!!), todo está ahí. Pero nunca está ordenado según la visión de cada uno, así que este blog lo único que aportará es mi visión personal, desde la ignorancia. Sólo recogeré lo que a mí me llame la atención, porque versiones hay infinitas, y ahora la de cualquiera está al alcance de todos. 

¿Siempre es mejor el original que la versión? ¿hay versiones que engrandecen y otras que destrozan? ¿o solo es cuestión de gustos o de estilos? ¿es una forma de rescatar un tema antiguo y enseñarlo a nuevas generaciones, o una forma de conseguir éxito fácil? ¿Homenaje o morro?

En muchos casos la versión se hace más conocida que el original. Voy a empezar por uno de estos casos: 


Versión. José González (2003). Acústica. La más conocida de las dos. 




Original. The Knife (2002). Son un grupo sueco de música electrónica. Bastante anticomerciales, paradójicamente se les conoció internacionalmente por este tema que utilizó Sony para un anuncio en la versión de José González. 


Las versiones son tan diferentes que creo que precisamente ahí está su éxito. A mí me gustan las dos, aunque personalmente tengo debilidad por la música electrónica así que me quedo con la original :)  

Por cierto, el anuncio de Sony era una maravilla: